lunes, 10 de octubre de 2011

Por los mayores y ... sin los mayores?


«Y los que dicen que la vejez no es apta para gestionar cosas, no aducen nada; se parecen a aquellos que dicen que el piloto no sirve para nada en la navegación, puesto que mientras unos trepan a los palos, otros corren por el puente, otros vacían la sentina, él se queda sentado en la popa sujetando el timón. No hace las mismas cosas que los jóvenes. Pero hace cosas mayores y mejores. Las cosas grandes no se hacen con la fuerza, o la rapidez, o agilidad del cuerpo, sino mediante el consejo, la autoridad y la opinión; cosas de las que la Vejez no sólo no está huérfana sino que incluso suele acrecentarlas».(Catón mayor o sobre la vejez, Marco Tulio Cicerón. 106-43 a.C).


 

Es curioso, recogemos esta reflexión hecha hace más de dosmil años por Cicerón y que sirvió al presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), don José Luis Méler y de Ugarte, para hablar sobre la importancia de los mayores en la sociedad, dentro del "50º Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), en Granada y el pasado 5 de Junio de 2008. Precisamente y teniendo en cuenta este brillante discurso, nos dá pié a nuestro comentario que relacionamos con el título que le hemos dado... "Por los mayores y...sin los mayores?".

“Es incongruente, y ciertamente
Hipócrita, que la sociedad invierta tanto
en prolongar la vida , y discrimine a
las personas cuando llegan a la madurez”

 

Lamentablemente en España,–un país con más del 17% de población mayor de 65 años–, y que lleva camino de ser en la próxima década la sociedad más vieja del mundo, los ejemplos de discriminación hacia los mayores se extienden a todos los ámbitos de la vida y así se planteó en el VII Congreso de Organizaciones de Mayores celebrado en Madrid, el mes de octubre de 2007. Existe trato discriminatorio en el ámbito laboral, en el que las personas de cierta edad tienen enormes dificultades para encontrar un puesto de trabajo. Las consecuencias de la discriminación laboral por motivos de edad son muy graves para el individuo e inciden muy negativamente en su salud física, no sólo en la psicológica. Las consecuencias para el sistema público de pensiones del establecimiento de un tope de edad laboral administrativa constituyen uno de los principales problemas que han de atajar con carácter urgente los gobiernos europeos. 



Otro ámbito en el que la discriminación por motivos de edad se convierte en problema grave es el de la Sanidad que se manifiesta en la restricción de ciertos medicamentos de alto coste, en el acceso restringido a tratamientos de última tecnología, en la inexistencia de unidades de cuidados paliativos, en la escasez de camas hospitalarias y residenciales específicas para mayores y en la inexistencia de especialistas en geriatría en la Atención Primaria y en las Unidades Especiales. Y así podríamos seguir enumerando, con diversos ejemplos de discriminación social, Económica , política, etc. Los profesionales del ámbito del Derecho, junto a aquéllos que velan por el cumplimiento de las leyes, juegan un papel clave a la hora de propiciar ese cambio de actitud en la sociedad y eliminar la discriminación hacia los mayores. Si la sociedad permanece en su egoísmo miope será necesario desarrollar políticas de discriminación positiva para proteger a uno de los grupos sociales más vulnerables.
Existe una base legal, tanto en España, como en la Unión Europea y en el ámbito internacional, que recoge el principio básico de la no discriminación por motivos de edad. La Constitución Española, La Carta de Derechos Fundamentales de la Ciudadanía Europea, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Declaración de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, etc. Estos textos coinciden en la defensa de los principios básicos de independencia, participación, asistencia, autorrealización y dignidad. 


 

En el ámbito internacional, la Confederación Española de Organizaciones de mayores (CEOMA) está desarrollando una campaña dirigida a todos los gobiernos representados en Naciones Unidas, que pide la concesión del status de Vulnerabilidad de las personas mayores víctimas de catástrofes. Las catástrofes más recientes, como el huracán Katrina o el tsunami que arrasó la costa sur de Asia han puesto de relieve que entre las víctimas más frágiles de una catástrofe, además de mujeres, niños y discapacitados, se encuentran los mayores. Y nuestros análisis en ambos casos es determinante: los mayores han de ser incluidos como grupo vulnerable en los protocolos de ayuda humanitaria, puesto que su fragilidad (por su edad, su salud débil y su soledad) les impide ser autosuficientes a la hora de hacer frente a las catástrofes.


Todos los textos legales son necesarios, pero resultan insuficientes para transformar las actitudes sociales discriminatorias, si no van acompañadas de planes de acción que impliquen la adopción de medidas urgentes por parte de los gobiernos. Todos los departamentos de la Administración Central, Autonómica y Local deben poner en marcha medidas concretas destinadas a proteger los derechos de los mayores en todos los ámbitos de la vida y a fomentar su participación activa en la sociedad.

Por otro lado, los estereotipos, que transmiten hasta el hartazgo los medios de comunicación “social”, tanto en los contenidos de programas como en la publicidad, hacen flaco favor al loable objetivo que se ha propuesto la Unión Europea de lograr una sociedad para todas las edades.


Resulta paradójico, sin embargo, que en todos estos siglos que nos separan del gran filósofo latino, Cicerón, y de sus reflexiones sobre la madurez de la vida, gran parte de los esfuerzos de la Humanidad se hayan dirigido a prolongar la vida humana, a lograr que las personas vivieran más años y con mejor salud. Movidos por este mismo deseo, trabajan hoy médicos, científicos e investigadores en todo el mundo. Gobiernos y empresas realizan inversiones millonarias destinadas a extender la existencia vital más y más años. Es incongruente, y ciertamente hipócrita, que la sociedad invierta tanto en prolongar la vida, y discrimine a las personas cuando llegan a la madurez. Una especie de tiranía absolutista, “Por los Mayores pero sin los Mayores”, que resulta inaceptable porque supone la violación de los derechos de las personas mayores.
Por lo tanto, todos los estudios lo indica, es misión de CEOMA la defensa de los derechos de las personas mayores y no escatimarán esfuerzos lo dice su presidente, en eliminar esa lacra social que es la discriminación.

Y sobre todo, no olvidemos que..."El hombre no muere por vejez, sino de enfermedad.".(Curro)





















Fuentes:
CEOMA

José Luis Méler
Ángel Corbalán


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