viernes, 4 de noviembre de 2011

La Utilidad de los abuelos!!


Los abuelos se han convertido en un pilar fundamental en el cuidado y educación de los nietos. Pero no hay que olvidar que merecen disfrutar de la tranquilidad y el tiempo de ocio que se han ganado a lo largo de su vida.

No olvidemos que en España,el 70% de los abuelos cuida de forma habitual de sus nietos, un dato llamativo que pone de relieve la importancia de los mayores en los nuevos contextos familiares.

Hasta aquí, es lo que habitualmente está sucediendo por parte de los abuelos, cosa que contrasta con una noticia que leíamos hace no mucho tiempo y que ocurría en Cataluña;

Resulta que,dos hermanos varones, fueron detenidos en Barcelona por agredir a sus abuelos, para conseguir lo poco que estos tenían. Estos dos hermanos se llevan sólo un año de diferencia (38 uno, 37 el otro) y hasta hace una semana vivían bajo el mismo techo junto a sus abuelos, en un piso del barrio de Guinardó de Barcelona. Su trayectoria vital seguirá unida, con toda seguridad, durante los próximos meses. Los Mossos d'Esquadra les han detenido por amenazar y maltratar a sus octogenarios abuelos. Se da la circunstancia de que la mujer padece la enfermedad de Alzheimer.

Las agresiones físicas y verbales de los hermanos hacia sus mayores eran el pan de cada día. Pero la situación se volvió insostenible en los últimos meses. Los hermanos amenazaron e intimidaron a sus abuelos con una navaja para que éstos les entregasen cierta cantidad de dinero. Los vecinos oyeron fuertes gritos que procedían del interior del domicilio y alertaron a la policía autonómica. Cuando ésta llegó, abortó las malas intenciones de esos “nietos” pocos ejemplares. Estas cosas, la contamos porque suceden aquí, en nuestro país.

Los abuelos son importantes, no abusemos de ellos.

Volviendo al tema inicial, diremos que, el nuevo rol de la mujer como trabajadora fuera de casa, la concepción del matrimonio como una sociedad simétrica de iguales, la fragilidad del vínculo conyugal con el consiguiente incremento de las rupturas, las crisis económicas que de forma cíclica zarandean la estabilidad de las familias. En tales circunstancias, un número cada vez mayor de abuelos se está convirtiendo, como “cuidadores” de sus nietos, en elementos esenciales del equilibrio familiar y en piezas clave en el plano social y económico. En efecto, suplen importantes deficiencias en el terreno del cuidado infantil y, al realizar de forma gratuita su servicio, permiten a las parejas jóvenes que soportan, frecuentemente, hipotecas abrumadoras, un ahorro sustancial que les ayuda a vivir con mayor desahogo y a eliminar un factor de estrés que podría ser negativo para la estabilidad de su relación.

El contacto entre nietos y abuelos es tan enriquecedor para ambos. A unos les estimula a crecer y a los otros les sirve para descubrir un nuevo sentido a sus vidas. Los abuelos aportan a sus nietos cariño, les trasmiten valores, les hacen partícipes de experiencias vitales que les ayudan a madurar, a distinguir, desde la sabiduría que aportan los años vividos, lo importante de lo que no lo es tanto, a saber esperar, a tolerar, a relativizar.

Representan la referencia histórica de las raíces de la propia familia. Trasmiten el testimonio de otras épocas, el sentimiento de continuidad generacional y el sentido de pertenencia a un árbol familiar, aspectos todos ellos de gran relevancia para el desarrollo psicológico de los niños. Y, desde luego, cuando la estructura familiar se resquebraja o salta por los aires. Son ellos quienes con más coherencia encarnan los valores esenciales de pertenencia, origen y cohesión de la propia familia.

Los abuelos comentan que el contacto con sus nietos se convierte en una vivencia única que llega a trasformar, en cierta medida, su propia percepción de la vida. Se sienten estimulados por los pequeños, viven la experiencia de saberse útiles, reciben de ellos ternura y confianza.


Estar incorporados de forma tan activa al contexto familiar, y de forma tan positiva, no les exime del deber de extremar el cuidado para no invadir terrenos que no les son propios o asumir responsabilidades que en ningún caso les corresponden. Es el secreto de “saber estar”, de mantener la más exquisita de las delicadezas para no convertirse en un obstáculo que dificulte las relaciones de pareja de sus hijos. Su papel, es subsidiario. Deberán acreditar la más exquisita prudencia respecto a los objetivos educativos que los padres hayan propuesto para sus hijos. De ahí la importancia de que queden precisados, desde los primeros momentos, las reglas y los límites que afectan a los niños.

Sería funesto, desde el punto de vista educativo, incurrir en contradicciones graves que pudieran instalar a los menores en el terreno de la inseguridad y la confusión.


Un abuelo discreto se cuidará muy mucho de emitir delante de los niños juicios que puedan poner en entredicho los criterios de sus papás. Aunque entiendan que las pautas educativas que éstos utilizan sean, según sus puntos de vista y su experiencia, inadecuadas.

Quizás deban aprender también a “decir no”, a poner condiciones y a marcar límites. Movidos por su generosidad y por el amor inmenso que suscitan en ellos los hijos de sus hijos, asumen frecuentemente compromisos que enajenan su libertad e hipotecan, hasta extremos nada razonables, su propia vida. Pueden así incurrir en lo que ya empieza a conocerse como “síndrome de los abuelos ausentes”. Abuelos que viven sólo para los demás y que son incapaces de decir “no puedo” o- mucho menos- “no quiero”.


“Quiero mucho a mis hijos y adoro a mis nietos – decía una jubilada de 70 años-, pero tengo, a veces, la penosa impresión de que mis hijos no son conscientes de mis límites y, de forma un tanto sutil, me exigen una entrega que va más allá de mis propias capacidades”.

No se les debe pedir en exceso. También ellos tienen derecho a disfrutar de una bien merecida tranquilidad y de un tiempo de ocio que han ido ganando a lo largo de toda su vida.

Ya lo decía, Gene Perret; “Una hora con tus nietos puede hacerte sentir joven otra vez. Más tiempo que ese te hará sentir que envejeciste rápidamente”








Fuentes:
José María Jiménez.
Ángel Corbalán.

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