martes, 15 de noviembre de 2011

Recordando a nuestros mayores...

Cuando era adolescente y por lo tanto demasiado joven, no me detuve a pensar como seria mi vida cuando pasara el tiempo, cuando la vejez llegara con sus dias invernales.


Y el tiempo paso y hoy me encuentro con que a pesar de que pueda en un momento de mi vida, tener que quedarme sola, soy fuerte y no he vivido en vano.

He aprendido a estar sola conmigo misma, tratando de cultivar mi espiritu, mi inteligencia y mis sentimientos.

Pero eso no es todo, pues el tema de la salud me preocupa. Cuando la salud falla ahi si que se puede temer y mas aun cuando por un designio desgraciado del destino no tenemos en esos momentos a nadie a nuestro lado.


Cuantos abuelos que tuvieron una familia numerosa hoy se encuentran en un hogar de ancianos, pues los hijos los han recluido ahi y casi se han olvidado que existen.

Y en casos peores, estan en un asilo solos y desamparados, pasando necesidades, donde muchas veces no son bien tratados y viven en el mas completo abandono. Donde nadie los visita ni se preocupan por su bienestar, entonces me pregunto que pasara por sus mentes, que angustias, que dolor sentiran y cuando estan enfermos a veces ni de su higiene se ocupa nadie.

Siento mucha compasion por todos los seres desdichados que no tienen la suerte de vivir su ultima etapa junto a sus seres queridos.
 A veces sus familiares solo piensan en deshacerse de ellos, evitando asi gastos y trabajos.

Cuantos hijos se alejan para no tener que ayudar a sus padres e interponen una barrera de indiferencia, silencio y desprecio, incluso dejan de visitarlos y delegan toda la responsabilidad en un solo hermano.
Tampoco llaman para saber si necesitan algo haciendose los ofendidos para no comprometerse con nada.

Muchas veces esos ancianos son sanos y no tienen mayores problemas pero sus hijos para prevenir molestias se alejan igual sin pensar que talvez nunca los molestarian.


Entonces se disuelven todos los lazos familiares y afectivos, fuertes o debiles, no queda nada, se transforman en unos desconocidos indiferentes y distantes.

Talvez sus propios hijos al ver ese comportamiento piensen que es asi como se debe de tratar a los padres ancianos y un dia talvez reciban la respuesta.


Se crea una cadena de indiferencia y falta de valores que se prolongara hasta que alguien con un corazon bondadoso se comporte con amor, compasion y misericordia.

Deseo que todos cultivemos en nuestro corazon el amor y que el feliz encuentro con nuestra conciencia nos de grandes tesoros espirituales.

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Cortesía de ISTHAR.

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