viernes, 13 de enero de 2012

En momentos como estos…escúchalo, escúchame!!


A diario oímos cosas que nos cuentan conocidos, compañeros de trabajo, familiares y también los más allegados, como son nuestra pareja e hijos.

Lo he dicho así, oímos, porque es como yo los contemplo. Oímos, pero no escuchamos, prestamos atención, ni siquiera intentamos comprender lo que nos quieren decir o transmitir. Por supuesto, si es una persona mayor, menos atención prestamos.

Es igual, cuando se nos reprocha, le echamos la culpa a la prisa y al consabido stress.

La falta de comunicación, es el principal problema en las relaciones entre las personas, Dios me libre de decir individuos, y afecta al buen funcionamiento de la sociedad.

Es en estos momentos, en la crisis, cuando se está detectando un “virus” que se extiende con gran velocidad por todo el mundo y haciendo mella en la sociedad y en las instituciones. Estamos hablando del virus de la desconfianza.

Decía Stevens, que “La confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas la preguntas.”


Unamuno, nos decía de la desconfianza… “Tu desconfianza me inquieta y tu silencio me ofende.”

Parece ser, que por intereses de tipo económico, se pretende combatir este “virus”, pues con él, la desconfianza, tanto los sectores financieros, como los industriales y de mercado, no se podrá salir de la crisis.

Y yo me digo, “Mira por donde, hemos necesitado una crisis económica y financiera mundial para rescatar los valores que propician la confianza en la sociedad.”


Precisamente por ello, deberíamos hacer cosas en ese sentido, empezando con las personas que a menudo nos rodean o con las que departimos periódicamente. Eso es, los conocidos, los compañeros de trabajo, familiares, la pareja, los hijos…

Estoy seguro que si hacemos cosas a nivel de las relaciones personales, éstas afectarán positivamente en el seno de la porción correspondiente de la sociedad donde nos desenvolvemos.

Que hacemos?


Pues de momento, escuchar, prestar atención y hacer por esta persona que nos comenta en confianza un problema, lo que esté en nuestras manos.

Esto es poco?


Pues no. Atendiendo a los que tenemos cerca, no sólo le podremos ayudar en el tema material, si es que podemos, que le afecten…sino, que a la vez, se sentirá mejor al considerarse : escuchado, atendido y mejorará se estado anímico y autoestima.

Ya lo decíamos al principio, es en estos tiempos de crisis, cuando más necesitamos del apoyo de los demás, de que alguien nos mire a los ojos, nos escuche, entienda nuestros problemas y nos dé una palabras de ánimo o nos brinde una idea feliz para solucionar tal problema.


Por eso, te animo, para que en momentos como este…escúchame…escúchalo!!!

Un saludo







By Ángel Corbalán

2 comentarios:

  1. Me ha emocionado mucho el contenido de este artículo. Es verdad, oimos y no escuchamos. Más tarde, cuando somos mayores y somos victimas de eso, nos quejamos y a la vez nos arrepentimos de haber caido en ello.

    Un abrazo LUCI

    ResponderEliminar

Tu comentario, nos ayuda y nos hace mejorar.