domingo, 8 de diciembre de 2013

Nelson Mandela, por toda la eternidad!!



 "La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que por lo tanto dormiré por toda la eternidad". (Nelson Mandela)

El ex presidente sudafricano Nelson Mandela fallece a los 95 años en su casa de Johannesburgo, después de permanecer en estado "grave pero estable" desde el pasado día 8 de junio tras una recaída de su infección pulmonar.

Mandela fue un ejemplo de superación, se libró de las cadenas del odio, abandonó las viejas tradiciones y ataduras; caminó como el primer hombre libre de Sudáfrica. Él no veía colores, veía personas en un país cegado por el miedo y el temor a lo desconocido, a lo diferente. Sudáfrica habría terminado siendo como Zimbabue si no llega a encaminarla Madiba.  Su muerte, pese a la tristeza, debe aunar las diferentes corrientes imperantes y hacerlas caminar hacia adelante, ya que solo de esa forma Sudáfrica tiene futuro. Cualquier vuelta a políticas sectarias no haría más que matar no solo el sueño, sino también el espíritu de Mandela, que espero permanezca en las almas de todos los sudafricanos, ya sean afrikaners, ingleses, xosas, zulúes, colored o hindúes. Si no, sería como verle morir otra vez.

Cuando el nombre dice del hombre.


Nelson Mandela, el ex presidente sudafricano fallecido este jueves, se convirtió en una figura de alcance mundial por encarnar la lucha contra el régimen de segregación racial y por apadrinar la democracia en su país. Pero, ¿por qué tuvo 6 nombres?

Rolihlala', su nombre de nacimiento
Cuando Nelson Mandela nació su padre, Nkosi Mphakanyiswa Gadla Henry, lo llamó Rolihlala, según la Fundación Nelson Mandela. En xhosa, uno de los seis idiomas oficiales de Sudáfrica, Rolihlahla significa 'tirar de la rama de un árbol', lo que los nativos interpretan como 'alborotador' o 'rebelde'.

'Nelson', apodo escolar
Según la Fundación Nelson Mandela, su maestra, la señorita Mdingane, lo llamó así el primer día de clase en la escuela de la aldea de Qunu. Se desconoce por qué la maestra eligió ese nombre en particular, aunque cabe recordar que a principios de 1920 era costumbre dar los niños africanos un nombre en inglés para que los colonos pudieran pronunciarlo más fácilmente.

'Madiba', por el clan
En Sudáfrica, Nelson Mandela es comúnmente conocido como Madiba, el nombre del clan Thembu al que pertenece. Madiba fue el nombre de un jefe thembu que, en el siglo XIX, gobernó en una región llamada Transkei, en el sureste del país. Llamar Madiba a Mandela es una muestra de cariño y respeto, según la Fundación Nelson Mandela.

'Tata', padre de la democracia
A Mandela se le considera el padre fundador de la democracia en Sudáfrica, por lo que muchas personas lo llaman simplemente Tata, que en xhosa significa 'padre'.

'Khulu', el abuelo
El idioma xhosa ofrece otro término cariñoso para referirse a Mandela. 'Khulu' es la abreviatura de uBawomkhulu, que significa 'abuelo'. La palabra también significa 'grande', 'de suma importancia', 'magnífico'.

'Dalibhunga', primer nombre adulto
A la edad de 16 años, Mandela, al igual que otros niños xhosa, participó en la tradicional ceremonia iniciática para pasar formalmente a la edad adulta. En aquel entonces, le dieron el nombre de Dalibhunga, que significa 'creador o fundador del consejo' o 'coordinador del diálogo'. La fundación Nelson Mandela subraya que cuando se usa ese nombre para referirse a él lo correcto sería decir: ‘¡Aaah! Dalibhunga’.

“Si un hombre no ha descubierto nada por lo que esté dispuesto a morir, no merece vivir”. (Martin Luther King)

Nelson Mandela fue un hombre que albergó toda su vida el ideal de una sociedad libre, un ideal con el que, como proclamó durante su juicio en Pretoria en abril de 1964, esperaba vivir, pero por el que, si era necesario, estaba dispuesto a morir.

La comparación con Mahatma Gandhi es inevitable. No solo porque Mandela dijo, en un artículo aparecido en la revista Time en enero de 2000, que había sido su inspiración, sino porque Gandhi vivió y luchó en Sudáfrica entre 1893 y 1914. Como Mandela medio siglo después, Gandhi experimentó el racismo de la clase dirigente blanca del país y organizó una lucha no violenta por los derechos de los indios en Sudáfrica.

Sin embargo, a diferencia de Gandhi, Mandela ejerció el poder, y eso entraña otros retos. Durante su presidencia, su visión de Sudáfrica era una sociedad cuyos logros sociales beneficiarían a blancos y negros. Su objetivo era construir y afianzar una sociedad democrática y multirracial en un país en el que los supremacistas blancos podían fomentar la violencia entre negros por los conflictos existentes entre el Congreso Nacional Africano y varios dirigentes zulúes.


La lección de Mandela es la confluencia perfecta de no violencia y política.



Es extraordinario que, en una situación tan difícil, Mandela lograse consolidar las cualidades sociales y políticas que había perfeccionado, primero como activista del ANC, y después con autodisciplina, durante los años de cárcel. Su brillante estratagema de unir al país en torno a la selección nacional de rugby fue una manera de encontrar un elemento en común entre la minoría blanca temerosa y los sudafricanos de otras razas para quienes los Springboks eran un símbolo del apartheid.

Como Gandhi, Mandela fue un guía moral para sus compatriotas, y, al contrario que muchos otros políticos y activistas, les guio hacia el perdón. Solía decir: “Si existe el sueño de una bella Sudáfrica, existen caminos que llevan a esa meta. Dos de esos caminos son la bondad y el perdón”.



Mandela inspiró al mundo con su fe en la verdad y la justicia para toda la humanidad. Su vida fue el mensaje de la no violencia por encima del poder, intentar conciliar nuestras diferencias y vivir en armonía, respetando y amando incluso a nuestro enemigo. Hoy, Mandela pertenece no solo a Sudáfrica, sino al mundo entero.


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