miércoles, 29 de enero de 2014

No seas cobarde!!








La cobardía es la falta de ánimo o de valor para enfrentarse a un peligro o para soportar una desgracia. Las personas cobardes son las que se asustan fácilmente. Se pueden considerar con un exceso de prudencia tal, que son incapaces de encarar consecuencias. 

La cobardía generalmente es vista con desprecio en la mayoría de las culturas, mientras que lo contrario, el valor, se recompensa y se anima.

“Una de las mayores desgracias de las personas honestas es que son cobardes.”. (François-Marie Arouet Voltaire).


Te achicas, sacas pecho delante de tu madre, tu esposa e hija, te callas y jamás mantienes la mirada ante un hombre. Claro que lo detestas, el hombre, es aquello que te gustaría ser por el pro y no por el contra… para eso, ya tienes donde esconderte, las faldas de alguna mujer, que los tendrá, los atributos, más grandes que los tuyos, o bien, detrás de alguien que dé la cara por ti.

En general, el cobarde, es de género masculino, y hasta hace pis de pié. Si ha podido, no por ideología o estar exento de ello, ha evitado ir al servicio militar. Por ejemplo, para no tener que apearse de su condición o por lo de aquello que en el ejército, el valor, se le supone.

Este individuo, que marca un estilo a generaciones venideras, es el que defiende a coro, nunca es una primera voz, los derechos… jamás asumen responsabilidades. Pero, tampoco, te lo dicen a la cara, sería una valentía y eso, no va con ellos. 

“El cobarde no es el que ignora lo que es justo, sino el que, sabiéndolo, no lo realiza.”.

Ay la cobardía!!





En realidad, su mayor desventaja es que no permite a quien la posee asumir riesgos para obtener compensaciones. Sólo se mueve en terreno firme y seguro. De esa manera también se obtienen cosas, pero evidentemente menos que de la otra manera. Y también es un hecho que quienes escribimos artículos o algún libro, debemos elegir casi siempre a valientes (consumados o en ciernes) por protagonistas, porque un libro donde el personaje central, por estar dominado por el miedo, no hace absolutamente nada, sería desde luego aburrido hasta la exageración. Tan cierto como que la Historia la hacen los valientes, no los cobardes.

La cobardía es solo una de las formas en la que el título de ser un perdedor se refleja frente a ti y al cual si no vences, será solo un peso más que soportar sobre tu espalda...

Cobardía es: no tener valor, ni coraje, ni arrojo, ni brío, ni agallas, ni entereza, ni temple ni gallardía. Y la Valentía es el antónimo de cobardía.

Ser o no ser un cobarde: afrontar la vida o esconderse en ella. Asumir tus defectos, o diluirlos en los de los demás. Conocer tus vicios y tus debilidades y luchar contra ellos, o vomitarlos a otros, en una borrachera de megalomanía. 

 El cobarde no afronta, no asume, no lucha. El cobarde vive en una realidad paralela en la que el mundo ha de ir a él, y no él al mundo. 

Solo, inseguro. Escondido tras falsos superpoderes, el cobarde, en el fondo, sabe que lo es. Un dios con pies de barro que nunca llegará a nada, si no se enfrenta a sí mismo. El cobarde calla, mira a otro lado y huye de los demás, saltan las alarmas sociales si ha de salir de su coraza, bajo la que se siente falsamente protegido. El miedo a lo desconocido. A uno mismo. Ignorar todas sus capacidades.

Conocerse es siempre lo más difícil, porque es lo que más asusta. Pero cuando vences el miedo, y abandonas la cobardía, gratifica. 

Eres tú. Te tienes. Con tus virtudes y tus defectos. Con tus limitaciones. Y tenerse a uno mismo es lo mejor que nos puede pasar. Libera. Hay quien fue un cobarde. Ya no.

“No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que tienen otra opinión pero son demasiado cobardes para manifestarla.” (Napoleón Bonaparte)

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