jueves, 9 de agosto de 2018

No hay excusas, en verano, protege a tus menores en la red!!




Siempre fue el trabajo una bendición, en estos tiempos que corren… es mucho más. Es por ello por lo que, los afortunados que trabajan, pasan bastante tiempo dedicados a su trabajo y dejan de manera “secundaria” parte de su labor como padres y madres de menores.

Los más afortunados de los que trabajan, en verano, toman vacaciones y es un espacio de tiempo que, entre otras cosas, dispone para dedicar con calidad a sus hijos e hijas. Ya no hay excusas.

Lo que sembramos, tarde o temprano… lo recogeremos. Por lo tanto, deberíamos, si somos padre o madre, escuchar y hablar con nuestros menores.

Ellos lo recordarán con cierta añoranza y alegría, una vez que pasen unos años, igual que recordamos los veranos de aquellos años cuando éramos jóvenes.

Ese tiempo que ya no volverá, nos lo recuerda una canción, un olor, un refrán, una frase… en mi caso, todas esas cosas y los consejos que me daba, con el tiempo los entendí, mi madre.

Ahora son otros tiempos. Los de la velocidad. Tanto sea del coche, rapidez en ser atendidos, en ir o venir a algún sitio… y también la de Internet.
Ya decimos; “Vaya, este Internet va muy lento”.

Si somos como la mayoría y nos conectamos en Internet, el tiempo de las vacaciones en familia, es un momento para hablar y escuchar en familia, sobre todo entre padres e hijos.

En vacaciones, podemos ayudarles a los menores con nuestra experiencia o conocimientos, en su vida diaria de vacaciones y en el del día a día del resto  del año. Que nos hablen de sus relaciones, de sus amigos, sus inquietudes… vamos, ponernos al día de la vida de nuestro hijo o hija. Ahora, ya más relajados… escuchamos y reflexionamos para ayudar a crecer en varios aspectos a nuestros hijos.



Seguro que nos hablará de sus inquietudes, de anécdotas, de dudas y como no… de sus contactos o actividades a través de la red. Buena oportunidad para que conozcamos las redes donde interactúan, sus “amigos” en las diferentes aplicaciones y redes sociales, como WhatsApp, Instagram, etc.
Si sabemos de los peligros en la red, sin prisas… les aconsejaremos tras informarnos realmente de lo que conoce o cómo actúa.


Es importante que, como padre o madre, tener unos conocimientos medios (estas cosas se aprenden), para saber que , como menores, pueden cometer errores y les podemos ayudar a que conozcan como protegerse y por supuesto, cuales son los peligros en general y en cada interactuación en la red.

Recuerden que nuestros menores, son de la generación del “ciberchupete”, los llamo así con cariño, pues nacieron después de Facebook y además, desde muy temprana edad, les hemos facilitado dispositivos que cada vez más, tienen más utilidades y conexiones a diferentes webs  en la red.



Siempre hay tiempo. Les regalamos “juguetes” que no lo son. Ellos durante el resto del año, si no los atendemos, “aprenden” de otros menores. De manera “horizontal”. Ellos no lo saben… y están muy desprotegidos ante los peligros del Ciberbullying y Grooming, entre otros.

Por lo tanto, no me canso de escribirlo y decirlo allá donde voy; “Si protegemos a nuestros menores de los peligros sobradamente conocidos, por qué no vamos a prevenir de los que ellos desconocen como son los de Internet?”.





No hay excusas, dedica tiempo a tus menores. Nosotros ya fuimos y sabemos qué bien nos vinos aquellos consejos de verano de nuestros padres y madres.

Otros tiempos, otras inquietudes, otros peligros.

viernes, 3 de agosto de 2018

EL STALKING. “Una forma de atormentar por Internet.”





El “stalking” es un vocablo anglosajón que proviene del verbo to stalk, cuya traducción al español es el acto de seguir, acechar o perseguir sigilosamente a alguien.

Se puede describir como un cuadro psicológico conocido como síndrome del acoso apremiante -el molestador apremiante- donde el afectado, que puede ser hombre o mujer, persigue de forma obsesiva a otra persona. Estas conductas se pueden conceptualizar como una forma de agresión mental en la que el autor irrumpe de forma repetida, no deseada y perjudicial en la vida de la víctima.

Cuando esta persecución, detrás de la que suele esconderse una persona con un cuadro psicológico conocido como «síndrome del acoso apremiante», se torna perpetua, entonces la persona acosada suele denunciar ante la Policía.

Esta obsesión llega siempre inspirada por las ganas de hacer daño, por despecho, venganza o mala relación.

Es bastante común que la situación de acoso se produzca inmediatamente después de una ruptura sentimental, separación o divorcio, así como que sea realizada por personas con dificultades para entablar relaciones afectivas sanas y estables (Mullen et al., 1999).






Es un delito grave.

El “stalking” es en nuestro Código penal un delito grave condenado con pena de cárcel que, con la llegada de las nuevas tecnologías y las redes sociales, se ha intensificado de manera exponencial hasta convertirse en un delito habitual.

Los expertos afirman, que desde julio de 2015 el “stalking” ya forma parte del ordenamiento jurídico penal español junto a otras figuras relacionadas con el hostigamiento o el acoso como son en el “mobbing” -acoso laboral- el “bullying” -acoso escolar-, el “grooming” -acoso sexual- y el “blockbusting” -el acoso inmobiliario-.

En cualquier caso, citan los expertos, es preciso advertir que, aunque el bien jurídico principalmente afectado por el “stalking” sea la libertad, también pueden verse afectados otros bienes jurídicos como el honor, la integridad moral o la intimidad, en función de los actos en que se concrete el acoso.






Fuentes:
Francisco Javier Nistal
Érika Montañés

viernes, 27 de julio de 2018

En verano, el Ciberacoso no descansa, abre los ojos!!




Los expertos alertan a los padres de no bajar la guardia en verano.


Las aulas se vacían y los escolares se despiden hasta la vuelta, prevista, en la mayoría de los casos,  para el lunes 10 de septiembre. Dos largos meses de vacaciones en los que se arrinconan los libros de texto –la recuperación de los suspensos se hace antes del verano–, pero no así las tablets, ordenadores y móviles, que siguen a mano día a día.

Si antiguamente el acoso se producía in-situ al estar supeditado al entorno escolar, hoy no da tregua y permite un asedio continuado a través de las nuevas tecnologías y de lo que ahora se conoce como “ciberbullying” o “ciberacoso”, también en las horas y días en los que el niño no va al colegio, como puedan ser los meses de verano.

Aunque cierre el colegio por vacaciones, el verdadero altavoz del acoso se encuentra ahora en internet, en las redes sociales y en la mensajería instantánea. Por otro lado está el agravante de la difusión vírica alcanzado a través de los canales como YouTube, Whatsupp, Twitter, Tuenti o Snapchat.


La falta de empatía como motor del acoso





Los niños tienen una manifiesta falta de madurez les impide empatizar lo suficiente con los demás, y por ello suelen aprovechar los “defectos” de sus compañeros, sean reales o imaginarios, para ridiculizarlos y así convertirse en protagonistas, o sentirse mejor y más fuertes a los ojos de los demás.

El carácter viral que pueden afectar los mensajes ofensivos multiplica también el daño que sufre el niño, que se siente públicamente rechazado y humillado a cualquier hora del día y de la noche. Esto lo sabe perfectamente el niño acosador o bully y lo utiliza para “mantener vivo” el asedio también en la época estival.

Para acosar a otro niño sólo hace falta un dispositivo y una conexion a internet


¿Por qué se sigue acosando en verano?




En el ciberbullying, la víctima y el ciberacosador se conocen personalmente del entorno escolar, por lo menos al inicio de la “campaña de acoso”, puesto que en el desarrollo de esta modalidad, el “ciberacosador” puede terminar siendo varias personas, que en verano continúan ejerciendo el hostigamiento a través de las TIC.


Las consecuencias del ciberbullying pueden ser, si cabe, aún más devastadoras que las producidas en un encuentro cara a cara, al faltar el aspecto de la comunicación no verbal. El daño a los niños y adolescentes se produce porque todavía no tienen recursos para enfrentarlo por su falta de madurez, ni tampoco saben discriminar entre la gravedad de unas palabras que, inicialmente, pueden tratarse de una broma.

Debemos estar atentos:  ¿vemos que vigila el móvil constantemente y a escondidas?

¿Cómo detectar el ciberacoso durante las vacaciones?




Lo importante es estar atentos a las señales para poder detectarlo cuanto antes. En este caso no contamos con la primera de las pistas que nos hará sospechar sobre un posible acoso: el intento de evitación del centro escolar.

Para averiguar si pasa algo, pues, habrá que mostrarse muy comprensivos con el niño, favoreciendo una comunicación sincera en la que él se encuentre seguro y jamás juzgado o culpabilizado por lo que está pasando.

Los padres deberán fijarse en los cambios de humor y de comportamiento respecto a otros veranos o periodos vacacionales:

– Si el niño antes era alegre y disfrutaba de ciertas actividades que ahora rechaza por un estado anímico depresivo, hay que indagar qué es lo que le pasa y sospechar.

– ¿Vigila continuamente o a escondidas el móvil o los dispositivos manifestando una actitud angustiada? De ser así es posible que esté buscando la actualización de los mensajes ofensivos que se han hecho sobre su persona.

– Si se muestra temeroso o reacio a salir de casa es posible que tenga miedo a abandonar su contexto de seguridad por haber recibido amenazas.




Por lo tanto, estamos de vacaciones, descansen… pero, compartan más actividades con sus hijos o hijas y fomenten el diálogo y si es necesario, aprendan lo necesario sobre las redes que navegan sus menores y será mejor que las dudas se las aclaren Vds. , a que las “aprendan” de otros chicos o chicas de sus edades.

Las familias, son los principales valedores y protectores de sus menores.




























Fuentes:
Stop Bullying y Ciberbullying
Patricia Peyró