martes, 11 de octubre de 2011

El "viejismo"...esa discriminación.


"La discriminación de las personas mayores, debido a su edad, está presente en nuestra sociedad de modo sutil y, en ocasiones, bastante explícito, lo cual ocasiona efectos perjudiciales a éstos y para la propia sociedad.".




En 1968, el psiquiatra Robert Butler, acuñó el término “ageism” (o “viejismo”, según Vega y Bueno, 1995), para referirse a “un proceso de elaboración de estereotipos y discriminación sistemática contra las personas debido a que son mayores, del mismo modo que el racismo y el sexismo, lo hacen con el con el color de la piel y el género”.

El viejismo provoca que los jóvenes vean a los mayores de forma diferente a lo que son ellos mismos; así, sutilmente, comienzan a dejar de identificar a estos mayores como iguales. Butler (1975), afirmaba que quizás, el viejismo, proporcione protección a los jóvenes de aquello a lo que tienen miedo: el envejecimiento, la enfermedad y la muerte. Kelchner (1999), también concibe viejismo como una forma de prejuicio.

En base a estos estereotipos, existe la creencia de que los mayores no son productivos, que están enfermos, deprimidos, o que el deterioro cognitivo es un acontecimiento normativo, que sin duda afectará a todos por igual. Es decir, prevalece una idea negativa de la vejez, que no se corresponde con la evidencia científica. El recordatorio de nuestro propio envejecimiento o nuestra muerte se constituye como una fuente de rechazo de las figuras que nos lo muestran. Distintas investigaciones, confirman esto que mantenemos. Algunas investigaciones., como los estudios de Garska yShaner (1997), encontraron que las claves faciales tenían un importante papel en la proceso de elaboración de estereotipos.

A medida que los rostros se perciben de mayor edad, todos los grupos de edad tendían a asociarles menos características positivas. De los tres grupos de personas presentadas (60-69, 70-79 y 80 y más años), los de 80 y mas años fueron los que obtuvieron menos rasgos positivos.

En una segunda parte de su experimento, en la que utilizaron como estímulos rostros sonrientes y otros con gestos neutros, observaron que los rasgos positivos eran asociados a los rostros sonrientes.



Según estos autores, la sonrisa puede anular el estigma de la edad debido a que puede anticipar otros rasgos positivos (p.e., la calidez humana) o, simplemente, porque la sonrisa puede hacer que las arrugas de la piel pasen mas desapercibidas. Otros autores como DeAngelo (2000), han aportado evidencias de que los rasgos faciales de los mayores son las bases de las atribuciones negativas que se hacen hacia ellos.

Este nuevo concepto permitió pensarlos por fuera de los temas de familia y ubicarlos como otro grupo minoritario y discriminado. Es decir, nos permitió visualizar de qué manera los adultos mayores eran víctimas de prejuicios, que incluso gran parte de la población desconocía.

Por lo tanto, promover una mayor consciencia del envejecimiento permitiría una crítica de los prejuicios y estereotipos que llevan a situaciones abusivas y violentas, en pos de una estética de la existencia que abarque las diversas etapas de la vida y que nos permita la ilusión de "llegar a viejos".



Mucha gente no puede aceptar la enfermedad, el envejecimiento y la propia muerte; estas situaciones se procesan para bien o para mal dentro del contexto cultural que nos rodea, nos identifica y hasta nos determina. La única manera de evitar este verdadero embrollo es morirse joven, pero no vale la pena perderse la fiesta de una vida larga y bien llevada.

Al fin y al cabo, lo hemos dicho en otros artículos anteriores, ser mayor o viejo...es cuestión de tiempo y nos atañe a todos.















Fuentes:
Luis Melero Marcos
Leonardo Strejilevich
Ángel Corbalán

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