miércoles, 17 de octubre de 2012

Los abuelos, un pilar para la sociedad, un colchón para la familia !!


Dice, nuestro admirado, amigo y escritor, Patricio González, en uno de sus  libros que; "El Sol es tan importante el de la mañana como el de la tarde.".
 
Y su razón tiene, uno calienta más y el otro alumbra bastante. En esta metáfora, este humilde servidor, interpreta las edades de la persona. El joven y el mayor. Hoy y en este espacio, nos vamos a referir al mayor, más concretamente al abuelo.


Resulta que, los abuelos se han convertido en el colchón protector de muchas familias, esto ya es de dominio público, y venimos diciéndolo desde Mayor-Net, y ahora, son Instituciones más Autorizadas, quienes vienen a  confirmarlo, y así es. 

Según han advertido hace cosa de unos meses, la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y Obra Social Caja Madrid. Ambas organizaciones han llevado a cabo un estudio sobre «Abuelos y abuelas... para todo. Percepciones en torno a la educación y el cuidado de los nietos», difundido en la víspera de la celebración del Día Internacional del Abuelo. 


Según este análisis, los abuelos y abuelas españoles se sienten divididos entre el placer que les produce poder pasar tiempo con sus nietos y la responsabilidad en su cuidado y educación. La separación entre esa dicotomía viene marcada por la clase social, recuerda el estudio. 

En familias con recursos escasos y en las que no hay posibilidad de contratar a cuidadores o enviar a los niños a las guarderías, los padres delegan excesivamente en los abuelos que, a su vez, se sienten «angustiados» y «utilizados».

Otro dato… Los abuelos ya no «malcrían»


La investigación pone de manifiesto que los abuelos españoles se han convertido en el colchón protector de muchas deficiencias sociales sobre todo para familias de clase media/baja, «que no tienen posibilidad de acceso a recursos de apoyo para el cuidado de los más pequeños (canguros o guarderías fundamentalmente)». Según datos del Imserso, más de un 50 por ciento de los abuelos/as cuidan a sus nietos casi todos los días, y el 45 por ciento casi todas las semanas.

«Los abuelos y abuelas han tenido que abandonar su pretensión de "malcriar" para ser auténticos educadores lo que se traduce en asumir una nueva responsabilidad, que no siempre viven como propia, y arriesgarse a un enfrentamiento con los criterios de sus hijos —tener que educar cuando realmente no se tiene la autonomía de criterio para hacerlo—», esto lo revela el análisis de FAD y Obra Social Caja Madrid.

Sin embargo, hay un dato a tener en cuenta, … La situación más extrema está en las familias que se ven obligadas a dejar su hogar y volver a casa de los abuelos, a consecuencia, entre otras razones, del paro prolongado y los divorcios o separaciones.

Hay más cosas… En familias con menos recursos se sienten «esclavos de sus responsabilidades»



Los abuelos y abuelas, conscientes de que sus hijos viven una situación especialmente complicada, brindan su bien más preciado (el tiempo) y también sus recursos económicos de forma voluntaria porque lo disfrutan, este dato lo  desvela la investigación.

Los abuelos, están dispuestos a aceptar su participación como cuidadores de los nietos solo en las situaciones en que verdaderamente sea necesario, cuando el padre y la madre tienen auténticas responsabilidades (laborales, principalmente), no para que estos puedan disfrutar de su tiempo libre a costa del de los abuelos y abuelas, que no es lo mismo. 

Cuando estos límites no se respetan, existe una queja generalizada de los mayores que afirman sentirse «utilizados», «angustiados» ante la responsabilidad educativa

Por último, en las familias más acomodadas es frecuente la queja de los abuelos por no poder ver a sus nietos tanto como desearían, en familias con recursos más escasos es mayoritario el sentir que son «esclavos de sus responsabilidades» o que «tienen la vida hipotecada».


Ya lo decía mi abuelo,, en aquella aldea gallega… "Un padre es para cinco hijos, y cinco hijos… no son para un padre!".

Aún así, educaba y criaba a los nietos, en ausencia de los padres de estos que estaban en el extranjero. Y cuando le preguntaban como lo conseguía, el abuelo respondía; ”No sabes, neniño,… dándoles muchos cariños y pocos caprichos”.

¿A que ustedes, están conmigo, en reconocer que nuestros abuelos son un pilar en esta sociedad y que merecen un mayor respeto y reconocimiento?



¿Entonces, que esperamos para reconocérselo ahora?, o quizá, esperamos a que ya no estén con nosotros?... "En vida, hermano, en vida", decía Ana María Rabatte.